viernes, 12 de febrero de 2010

Pequeñas cosas de maestros

Ser maestro es muy difícil y me atrevería a decir que quien diga lo contrario es porque no es un buen maestro. Pero a veces, en la dificultad que entraña nuestra tarea como profesionales de la educación, que en demasiadas ocasiones nada tiene que ver con la docencia, uno encuentra una gota de pureza en la relación entre el maestro y el alumno, O entre el maestro y el grupo de alumnos. Hoy ha pasado algo parecido en mi clase:
En la quietud y el silencio que sólo un examen ofrece, en ese momento en el que no se respira muy alto para no ser escuchado, un alumno ríe sin motivo aparente. Lo hace a carcajadas, con despreocupación infantil. El resto calla absorto, asombrado. No se sabe qué pasa. Finalmente esa risa va decayendo y cuando parece que todo volverá a la normalidad, la flojera que sólo la risa provoca hace escapar un sonoro y hueco pedo que retumba en la clase despejando cualquier atisbo de duda sobre su procedencia. Ha sido él no hay duda. Se le ha escapado, no hay duda. 26 pares de ojos se clavan en él. Y ahora 26 pares de ojos se clavan en mí. Evidentemente me río, y evidentemente se ríen.
Pequeñas cosas de maestros.

6 comentarios:

  1. JAJAJAJAJAJA maestro que gracioso a mi madre le gustó sobre todo la forma de expresarlo.(xd xd =)

    ResponderEliminar
  2. que gracioso eres maestro gueno usted jeje
    gueno xao el martes l o s p c bienbien
    jejeje
    que guaiguaiguai
    soi francisco

    ResponderEliminar
  3. Vamos, vamos, vamos. Francisco, como tarea extra, tienes que escribir de nuevo este mensaje pero ahora bien escrito.
    Venga hombre que cuando tengáis los ordenadores no penséis "q vais a scribir d sta manra." Buenas noches Fracisquito.

    ResponderEliminar
  4. hoy hay que ver ni por el ordenador se puede escribir asin xd...

    ResponderEliminar
  5. Muchas cosas van a cambiar a partir del martes, Lucía.
    Bye

    ResponderEliminar
  6. ajaj maestro mi madre se rie ajaja

    ResponderEliminar